De hacerse daño. De volverse a enamorar. De volverle a ver después de haber aceptado que jamás volvería. De volver a crear otros momentos y olvidar todos aquellos recuerdos maravillosos. De no poder seguir adelante. De necesitarlo más que él a ella.
Tenía miedo...
De llegar a casa y notar su ausencia. De saber que esa noche no volvería, ni a la siguiente, ni ninguna otra. De saber que lo había perdido para siempre. De no saber superar ese trance.
Pero, a lo que más miedo tenía...
Era de no saber ponerle punto y final a esa historia. Su historia.
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